Documental Mujeres 601
Más de cinco decorados en una sola jornada, sin mover al equipo del plató. Cada escena con su luz, su época y su perspectiva.

Un documental de época necesita muchas localizaciones y cada una cuesta desplazamientos, permisos y horas de montaje. Aquí bastaba con cargar el siguiente escenario: una biblioteca, una consulta médica antigua, una cocina de los años 50, un estudio de radio y un salón con frescos renacentistas.
El techo y los laterales LED ponían la luz de cada decorado sobre las protagonistas. La cámara trackeada movía el fondo con la perspectiva correcta, también cámara al hombro. Y el monitor enseñaba el plano final desde la primera toma.
Cuando un decorado necesitaba atrezo físico, como una mesa, una silla o un micrófono de época, lo colocábamos delante de la pantalla para que la frontera entre lo real y lo virtual no se notara.


